martes, 11 de junio de 2013

El Futuro llegó !!!

CADA FIN DE SEMANA, en mi barrio y seguramente en el tuyo (vivas donde vivas...), los pibes andan orgullosos con sus pecheras y sus remeras, pintando los paredones, arreglando las plazas, dando apoyo escolar, ayudando a cambiar las chapas, poniendo ladrillos, limpiando basurales, cocinando guisos...

Nuestros pibes... los tuyos, los míos...

Los que después de décadas reencuentran en la POLÍTICA una herramienta de cambio, de construcción colectiva, de embellecimiento de la vida. No lo hacen los lunes o los martes, para zafar de la hora de matemáticas... No lo hacen a cambio de guita, ni de intereses individuales, ni de recompensas materiales...

No lo hacen obligados, ni inducidos, ni amenazados...

Salen los pibes a ofrecer sus brazos generosos, donde sean más útiles, donde se precisen. Felices salen, con alegría hermosamente joven, levantando paredes infinitas que no habrá tormenta que las tire abajo...

Salen convencidos de que eso ES LO QUE HAY QUE HACER.

Nadie se los dice, nadie les explica que ese es el camino para reconstruir la solidaridad social magullada, torturada y malherida desde los tiempos del genocidio, abandonada y despreciada en la década perdida del menemato, ignorada y hundida en los años de los despresidentes.

Ellos lo saben.

Lo saben porque estos pibes de pechera celeste, o blanca, o roja, de remera de Evita. del Che, o de Néstor, son hijos de este tiempo. De este nuevo tiempo en el que la PATRIA, lejos de ser la foto de un fusil, la marcha de San Lorenzo, o el cuadro de Sarmiento, ES EL OTRO.

Los pibes de las remeras y las pecheras no se cuentan en las estadísticas, no aparecen en los datos estadísticos del Banco Mundial ni en los gráficos que despliegan los analistas en las superpantallas y los power points, no están entre las variables que direccionan la economía, no existen en los presupuestos, ni en los PBI, ni en las tasas de nada....

Son los hijos de los 30.000, los hijos de las Madres y los hijos de NÉSTOR, que los convocó a ponerse en marcha para que el cambio sea inevitable.

Ellos, los pibes, saben que son el cambio, lo nuevo, lo que está haciéndose, lo que ellos mismos van inventando...

Pero además de todo eso, son nuestra revancha.
La certeza de que no nos han vencido, de que nunca pudieron desaparecernos, ni quebrarnos, ni derrotarnos.
Ellos son la Plaza radiante e invicta asomando tras los bombardeos, la Patria desfusilada, la vida emergiendo desde el fondo del Río de la Plata, alzándose en vuelo eterno y regresando a una ESMA ahora luminosa, popular y fecundada.

Los pibes de las pecheras celestes, blancas, rojas, los de la remera de Evita, del Che, o de Néstornauta, que pintan, limpian, caminan el barrio, nos viene contando que el Futuro llego! Hace rato...

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